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viernes, 7 de septiembre de 2007

El rugby se viste de gala

Según los estudios topográficos realizados a la Tierra su forma es geoide, es decir, una esfera achatada en los polos. Pero a partir de hoy y hasta el 20 de octubre el planeta cambiara su aspecto porque con el pitazo inicial de Francia-Argentina comenzará la sexta edición del Mundial de rugby. Este mega evento a escala global, acaparará la atención de millones de personas alrededor del globo ya que, sacando a los Juegos Olímpicos, es el segundo evento deportivo con más audiencia en el Mundo detrás del ecuménico de fútbol y por encima del de atletismo.
A diferencia de otros deportes, el circo del rugby es perfecto. Los países que dominan este deporte son 8: Nueva Zelanda, Inglaterra, Francia, Gales, Escocia, Irlanda, Australia y Sudáfrica. Pero en este contexto, aparece Argentina, que esta sexto en el ránking mundial y que, más allá de las declaraciones de rigor, es una piedra en el zapato importante para el millonario negocio ya habría que sumar a un equipo más a ese selecto grupo y los números ya no serían tan redondos.
Intentando seguir molestando a las Home Unions, nombre que reciben las uniones más importantes, Los Pumas encaran este Mundial con muchas expectativas, ya que por primera vez en la historia se ha hecho una preparación que se aproxima bastante a la que realizan las grandes potencias. El equipo que conduce Marcelo Loffreda, que una vez finalizada la participación argentina se irá al Leicester Tigers inglés, llega a esta cita con mucha expectativa porque el plantel llega en un momento optimo y con la madurez ideal para encarar un certamen tan exigente como este.
Tan como sucedió en Australia 2003, Argentina integrará el llamado, con cierta exageración, Grupo de la Muerte. Además de los franceses, estará otro peso pesado como Irlanda, además de dos conjuntos de relleno como Georgia y Namibia. De estos 5, los dos primeros conseguirán un lugar en los cuartos de final, mientras que los que finalicen en las 3 primeras colocaciones ya tendrán un lugar asegurado en el próximo Mundial a celebrarse en Nueva Zelanda en 2011.
Para los franceses, caer ante Los Pumas en Su Mundial podría significar una catástrofe demasiado importante. Alrededor de los Les Blues se ha creado un ambiente similar al que rodeó a la selección de fútbol en el Mundial de 1998, del cual se consagraron campeones al superar a Brasil en la final.
Esta claro que por historia, por ser los dueños de casa y por el presente, los galos son uno de los grandes candidatos a llevarse el título, pero no deberán descuidarse en su presentación, porque Los Pumas, a lo largo de su ya centenaria historia, han dado sobradas muestran de que pueden aguarle la fiesta a cualquiera. A sus pies han sabido caer todos pesos pesados. En su haber, Argentina cuenta con victorias ante Francia, Inglaterra, Australia, Irlanda, Gales, Escocia y Sudáfrica, aunque a este último con el decorativo nombre de Sudamérica XV. Los únicos que todavía no cayeron con los de celeste y blanco son los All Blacks, pero que en más de una oportunidad se han llevado un susto importante.
Los Hombres de Negro son los grandes candidatos. Con mucha tradición y un poderío inigualable, Nueva Zelanda buscará romper esa maldición que pesa sobre ellos cuando encaran esta sita. En las seis ediciones solo han podido levantar la copa William Webb Ellis en una ocasión, cuando fueron sede en la primera edición en 1987. Después no han logrado más el título y ni siquiera arribaron a una final. Esta oportunidad es un gran momento para volver a alzar la copa que rinde homenaje al creador del rugby porque vienen de ganar el reciente Tri Nations.
Al acecho estarán Australia, que quiera sacarse la espina de la final perdida en 2003, Inglaterra, que con un plantel renovado buscará retener el trofeo de plata bañando en oro, Irlanda, que llega con el mejor plantel de la historia, Sudáfrica, un poco a los tumbos últimamente pero siempre lista para imponer su presencia física, y, por último Galés y Escocia, que perdieron algo de terreno en el concierto internacional, especialmente gracias a algunas malas actuaciones en el Seis Naciones.
Según algunos estudios publicitarios realizados recientemente, si Estados Unidos gana el Mundial, este se convertiría en el evento más visto del Mundo. Esta claro que esto no va a ocurrir, ya que sería todo un logro que Las Águilas consigan el tercer lugar en su grupo. Pero más allá de especulaciones publicitarias, muy afines por estos días en el deporte superprofesional, el certamen más relevante con el que cuenta el rugby es el evento más importante del calendario deportivo internacional.
En Francia ya esta todo preparado para que sea una gran fiesta tricolor al ritmo de la maravillosa Marsellesa, pero habrá que esperar hasta mediados de octubre para ver si se pueden tirar todo el cotillón galo habido y por haber sobre los majestuosos Campos Eliseos o se quedaran con las ganas.
Foto: Agustín Pichot, medio scrum y figura argentina, que ya anunció que jugará su último mundial. (http://www.rugbyworldcup.com/)
Dos videos promocionales del Mundial de Rugby Francia 2007

lunes, 26 de marzo de 2007

El baile más famoso del deporte

Hay varias razones para sentarse a ver a los All Black. Entre otras, se pueden destacar su importante historia, como juegan y como viven el rugby los neocelandeses. Pero una de las grandes razones es el haka. Este tradicional baile que los maories hacían antes de ir a la guerra, se ha convertido en uno de los grandes momentos del deporte mundial. La primera vez que se tuvo noción de esta añeja tradición en Nueva Zelanda, fue cuando los hombres de negro hicieron la famosa gira por Gran Bretaña en 1905. En la tierra de los inventores del rugby, los oceanicos dieron muestra de que lo suyo en este deporte iba en serio.
Lo que no fue muy tomado en serio fue el haka, ya que había muchos desendientes de britanicos e irlandeses que habían llegado a la segunda isla del Down Under, manera en la que en Gran Bretaña denominan a Australia y a Nueva Zelanda. Aquel primitivo baile antes de los partidos daba cierta gracia e intimida muy poco a sus rivales. Con tiempo, el haka se fue perfeccionando y no sólo impone respeto, sino que también es la combinación perfecta entre show y tradición.
La letra dice algo por el estilo: “¡Muero! ¡Muero! ¡Vivo! ¡Vivo!/¡Muero! ¡Muero! ¡Vivo! ¡Vivo!/Este es el hombre velludo/que fue en busca del Sol y lo hizo brillar de nuevo./¡Un paso hacia arriba!/¡Otro paso hacía arriba!¡Un paso hacia arriba/otro… el Sol brilla!”.
Otras selecciones neocelandesas, como el caso del básquet (los Tall Blacks) o del hockey sobre césped, también utilizan el haka, pero no logran igualar el respeto que imponen los All Blacks antes de cada partido.

viernes, 16 de marzo de 2007

Rugby y Juegos Olímpicos

La creación del campeonato del mundo en 1987, le permitió al rugby convertirse en uno de los deportes más populares del planeta. A raíz de esto, a veces se hace difícil comprender por qué no esta incluido en los Juegos Olímpicos y si figuran otras actividades que tienen poca convocatoria, como puede ser el caso de la arquería o del badmington. A pesar de los reiterados esfuerzos de la International Rugby Board (IRB) por lograr su inclusión en el Programa Olímpico, aunque más no sea en la modalidad de seven, todavía no se ha podido lograr el cometido.
Si bien en la actualidad no esta dentro de los deportes considerados olímpicos, el rugby sabe lo significa ser parte del evento más importante del mundo. En cuatro ocasiones, los Juegos Olímpicos acogieron al rugby. Sus apariciones fueron en París 1900, Londres 1908, Amberes 1920 y, por última vez, otra vez en la Ciudad Luz en 1924.
De la mano del baron Pierre de Coubertin, creador del Movimiento Olímpico, el rugby estuvo entre los deportes que formaron parte de la segunda edición de los Juegos Olímpicos. De esta manera, junto con el fútbol, se convirtieron en los dos primeros deportes por equipos en formar parte del acontecimiento. Coubertin era un ferviente seguidor del rugby e, inclusive, llegó a dirigir la primera final del campeonato francés en 1892 entre el Racing CF y el Stade Français, que quedó en poder de los primeros por 4 a 3.
La competencia del rugby en París estuvo compuesta por sólo tres equipos: Alemania, Gran Bretaña y, por supuesto, Francia. Los conjuntos participantes no eran selecciones propiamente dichas, sino que eran clubes que actuaban bajo el nombre de los distintos países. Los germanos estaban representados por el Eintracht Frankfurt, los británicos por el Moseley Wanderers y los locales por el Stade Français.

El combinado francés era el amplio favorito para quedarse con el título, en especial por el subcampeonato que había logrado en el certamen local el año anterior. En la cancha, confirmó su superioridad y ganó sus dos encuentros con cierta facilidad. En primera instancia, los locales superaron a los alemanes, que se quedaron con la plata, por 27 a 17 y en su segundo encuentro los dueños de casa se impusieron en el clásico europeo ante los británicos, que finalizaron terceros, con un inapelable 27 a 8. Con el título de Francia, el rugby se despedía momentáneamente de los Juegos Olímpicos para volver 8 años más tarde.
En 1908, la creación de Coubertin retornó a Europa después de la desafortunada presentación en Saint Louis (Estados Unidos) cuatro años atrás. Esta nueva edición significó la consolidación absoluta de los Juegos Olímpicos gracias al buen nivel organizativo que presentaron los londinenses. Entre los deportes que se incluyeron, varios muy practicados por las clases altas, apareció nuevamente el rugby.
La cantidad de participantes fue muy pobre porque se presentaron tan sólo dos equipos. Además de Gran Bretaña, se presentó Australia, que en el momento en que se estaban desarrollando los Juegos Olímpicos se encontraba de gira por el Reino Unido. La medalla de oro se dirimió en un solo partido que fue favorable para los Wallabies por 32 a 3.
Debido a la escasez de equipos, el deporte desapareció del programa olímpico después de Londres y recién retornó a los Juegos Olímpicos en Amberes 1920. En la ciudad belga, que todavía vivía un período de reconstrucción luego de la Primera Guerra Mundial, sólo participaron Estados Unidos y Francia, ya que a último momento desertaron Rumania y Checoslovaquia.
Como había ocurrido en la primera versión del torneo olímpico de rugby, los galos se presentaban como los grandes candidatos, en especial porque ocho de sus jugadores habían vestido la camiseta azul en el torneo de las 5 Naciones, que para ese momento era considerado como el certamen más importante del mundo. Los estadounidenses, por su parte, eran un conjunto de voluntariosos universitarios que tenían como antecedente más relevante una exitosa gira por Canadá el año anterior.
En contra de la que se suponía, el resultado fue un 8 a 0 a favor de Estados Unidos, lo que le permitió ganar prestigio entre el exigente público francés. Ante esta situación, se organizó a las apuradas una gira de cuatro partidos en distintos puntos de Francia. El saldo final de esa serie de encuentros para Estados Unidos fue de tres triunfos ante combinados regionales y una derrota ante la selección local, que se tomó revancha de lo que había sucedió en los Juegos Olímpicos.
A pesar de que este fue el primer título olímpico del rugby estadounidense, dos de los jugadores del equipo ya sabían lo que significaba tener una medalla de oro. Uno era Daniel Brendan Carroll, que formó parte del conjunto australiano que se consagró campeón en 1908. Mientras que el otro era Morris Kirksey, que integró la posta de 4x400 metros que ganó la presea dorada en estos Juegos Olímpicos, además de obtener la plata en los 100 metros.
La última vez que se celebró un torneo olímpico de rugby fue en París 1924. En aquella ocasión, los conjuntos participantes fueron tres: el campeón reinante Estados Unidos, el subcampeón Francia, que buscaba la revancha como local, y Rumania. Por los antecedentes, estaba claro de que la disputa por la medalla de oro se había polarizado entre los franceses y los estadounidenses.
Para volver a lo más alto del podio, los galos armaron un plantel integrado por jugadores internacionales de los cuales dos ya habían estado en Amberes cuatro años atrás. Los campeones, por su parte, arribaron la capital francesa con la base del equipo que se había dado la sorpresa en 1920.
Como era de esperar, tanto Francia como Estados Unidos superaron con facilidad a los rumanos (61 a 3 y 37 a 0, respectivamente) y llegaron a un encuentro definitorio muy caliente en la previa. Días antes del partido, el diario París City Counselo publicó una dura nota en la cual se ponía en duda la calidad de amateurs de los rugbiers visitantes. A esto, además, hay que sumarle el robo que sufrieron los jugadores y la incomodidad de salir a la calle porque eran agredidos por algunos transeúntes cuando los reconocían.
En una calurosa tarde del 18 de mayo, el estadio Colombres estaba colmado. Se calcula que en el recinto había un aforo de entre 35.000 y 40.000 personas que, sin saberlo, iban a ser testigos del último encuentro de la historia del campeonato olímpico de rugby.
Como no podía ser de otra manera, el público esperaba un triunfo de Francia, pero Estados Unidos se encargo de aguar la fiesta. Fue un inapelable 17 a 3 a favor de los visitantes que, nuevamente, se alzaron con la medalla de oro. Los ganadores anotaron 5 tries y anularon todos los sistemas de ataques de los dueños de casa que tuvieron que conformarse otra vez con la plata.

Lejos de los ideales olímpicos que tanto pregonaba Coubertin, el encuentro terminó en escándalo. Una vez finalizado el partido, Gideon Nelson, suplente del conjunto ganador, fue agredido por un hincha francés y comenzó una batalla que dejó como saldo dos personas desmayadas y a varios heridos leves. Además, en el momento de la premiación, el público se burló del himno estadounidense.
El crecimiento de los Juegos Olímpicos con la inclusión de las mujeres, la falta de equipos y la mala imagen que tenía el rugby en el ceno del Comité Olímpico Internacional (COI) por los violentos hechos que ocurrieron en París, fueron factores determinantes para que sea borrado del Programa Olímpico a partir de Ámsterdam 1928.
La IRB hizo gestiones para que el rugby retornara a los Juegos Olímpicos en Moscú 1980, en Seúl 1988 y en Sydney 2000, pero las negociaciones fracasaron. Se estuvo cerca para estar en Londres 2012, pero finalmente el COI decidió bajarle el pulgar. De esta forma, el rugby continúa siendo, según una encuesta del Washington Post, el deporte más popular del mundo que no esta incluido en los Juegos Olímpicos. Quién sabe hasta cuándo el rugby tendrá este extraño privilegio.
El equipo que no fue
Uno de los datos poco conocidos en la centenaria historia del rugby argentino, es que la Unión Argentina (UAR) estuvo muy cerca de enviar una representación a los Juegos Olímpicos de París 1924, edición en la cual hubo por primera vez una delegación nacional oficial.
Cuando el plantel ya había sido conformado y sólo restaban algunos días para emprender el viaje en barco hacia el Viejo Continente, surgieron algunos inconvenientes económicos de última hora que obligó a los dirigentes a cancelar la travesía.
El equipo estaba compuesto por 21 jugadores, de los cuales la mayoría vestían la camiseta negra y blanca del Club Atlético de San Isidro, que por aquellos años era el amplio dominador del campeonato de Buenos Aires. Los otros clubes que también habían aportado jugadores fueron el Club Universitario de Buenos Aires, Belgrano Athletic y el Buenos Aires Cricket and Rugby Club. El plantel elegido había sido: Adolfo Travaglini, Rodríguez Jurado, J. Fisher, Claudio Bincaz, Luis Hughes, Chevaller Boutell, Bilbao La Vieja, Gilderdale, C. Rojí, L. Galíndez, C. Vázquez, O'Farrell, J. de la Barrera, R. Semprún, D. Rawson, R. Acevedo, J. Knox, Rotschild, David Millar, F. Luconi y A. Tessi Seitún.
Imagen 1: Partido entre Francia y USA en Amberes 1920.
Imagen 2: Partido entre Francia y USA en París 1924
Fotos sacadas de wwwrugby-pioneers.blogs.com